Descubriendo Laredo

 Descubriendo Laredo

 

El Mirador de la Caracola


Ubicado en la subida hacia el monte, ofrece una vista panorámica donde se encuentran el puerto, la playa y las marismas de Santoña.

Es el lugar donde mejor se entiende la geografía de la villa. El contraste entre el azul del mar y el verde de las montañas resume perfectamente la esencia de Cantabria.


 




La puebla vieja 


El casco antiguo de la villa, declarado Conjunto Histórico-Artístico, fue creado gracias a la concesión del Fuero por Alfonso VIII en el año 1200. Este espacio de gran interés cultural se compone de seis rúas paralelas, conocidas como las "seis calles", donde se conservan casonas blasonadas y restos de murallas medievales. Como curiosidad, entre estos muros se alojaron personajes históricos de la talla de Isabel la Católica o Carlos V durante sus viajes hacia el exilio.

 



Túnel de la Atalaya


 Construido a mediados del siglo XIX con el propósito original de facilitar un muelle comercial en el "Muro" que nunca llegó a terminarse, este túnel es una obra de ingeniería singular que atraviesa el monte de la Atalaya. Al final de su recorrido, se accede a una zona de acantilados conocida como "El Abra", donde la furia del mar Cantábrico ofrece un espectáculo natural impresionante.
 






La playa de la Salvé 

 

 

Aunque Laredo siempre mantuvo su alma marinera, el auge de la Salvé comenzó en el siglo XX con la llegada del turismo de "baños de ola". Esta playa, una de las más extensas del norte de España con más de 4 km de arena fina y un ecosistema de dunas protegido, esconde una curiosidad en su nombre, pues proviene de la oración que los marineros rezaban a la Virgen al entrar en la bahía para agradecer que estaban a salvo.







 

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